Well–being, health and relax in Rosario de la Frontera
In Rosario de la Frontera, one finds the Hotel Termas, famous for its thermal waters.
The hotel has been turned into a beauty center and spa and its grounds are ideal for relaxing, walking and cycling. Some of them are the hottest in the world (40º grades centigrade). A spa run by specialists provides anti-stress and beauty treatments in a soothing natural atmosphere. Apart from thermal baths, one can enjoy radioactive baths.
A 1 KM HOTEL LAS TERMAS - CARACTERÍSTICAS.
El legendario Hotel Termas de Rosario de la Frontera reacondicionó sus
instalaciones y abre nuevamente sus puertas para todos los visitantes
que busquen la tranquilidad y salud de sus aguas termales.
Nos habían comentado lo hermoso que había quedado el Hotel de Termas
con su fachada refaccionada. Por eso decidimos pasar un día en el
histórico solar que fuera descanso de presidentes, escritores y
personalidades del país, en otros tiempos. Cuando atravesamos el
frondoso camino y nos encontramos con el hotel, sentí que nos
trasladábamos en el tiempo. Corría el año 1880 cuando el visionario Dr.
Antonio Palau construyó el hotel. Había descubierto los manantiales
termales que brotaban del cerro. Por ese entonces, el Dr. Palau sólo
intuía la variedad de aguas del lugar y sus cualidades terapéuticas,
que en la actualidad forman una de las mejores termas del país.
Nos esperaba para almorzar Rodolfo Antonielli, actual gerente del
hotel. Para las 2:30 de la tarde, ya quedaban pocos huéspedes en el
restaurant y el amplio salón de reluciente parqué volvía a sumirse en
el silencio. “Cuando yo era chico, sólo se ingresaba a almorzar o cenar
de estricta etiqueta”, confiesa Rodolfo. Lo confirman el maître Marcos
Reynoso, que al igual que David, ronda los 30 años de oficio aprendido
en la escuela del Ermitage. Es evidente la experiencia de aquellos años
de esplendor que se refleja en la atención y en la gastronomía
tradicional. El menú del día era: lengua a la vinagreta, sopa de
verduras con avena y espaguetis con salsa boloñesa; todos platos
riquísimos, bien caseros y servidos de la fuente, a la vieja usanza.
Mientras David nos atendía, Rodolfo nos explicaba que todo se produce
en el hotel, bajo la coordinación del chef Luis Corvalán y un equipo de
3 cocineros y 3 ayudantes. Luego de la deliciosa comida, que terminamos
con unos merengues con crema y café, recorrimos el hotel.
Caminamos por las galerías vidriadas, dispuestas con sillones
reposera y plantas, que conducen a las habitaciones, decoradas con
camas de hierro y muebles de época. Estuvimos tentados de tomar una
reparadora siesta, pero nos esperaban en el pabellón de baños termales.
Aguas casi milagrosas Los presidentes Sarmiento, Bartolomé Mitre e
Hipólito Irigoyen, poetas como Belisario Roldán, la escultora Lola Mora
y la escritora Victoria Ocampo, muchos de los célebres personajes de la
historia argentina, pasaban sus días de descanso y cuidaban su salud en
el Hotel Termas. En pleno 1900 ya era conocida la fama de las
propiedades curativas de las aguas y el complejo brillaba con
visitantes de todo el país y de América del Sur que venían a realizar
diversos tratamientos.
Como en otros tiempos, en el área refaccionada del pabellón de baños
se implementan distintas terapias termales: siete tipos de baños
termales graduados de 26 a 99° C, entre los que se cuentan los de barro
radioactivo y de vapor ferruginoso o sulfuroso. Rodolfo nos invitó a
tomar un baño de inmersión con hidromasaje termal para comprobar sus
cualidades. Accedimos gustosos a la prueba y luego del control médico
de rutina, nos esperaban dos asistentes para conducirnos a los cuartos
individuales. En las tinas, se mezclan cuatro tipos de agua,
aproximadamente a 35°: salada (reumatismo, articular, muscular),
sulfurosa (ciática y neuralgias) ferruginosa (convalecientes, anemias)
y silicosa (hipertensión, arterioesclerosis). Sumado al hidromasaje, la
acción relajante de las aguas hizo efecto rápidamente. Rosa, integrante
del staff de termas, me avisó después de 15 minutos y, luego de
recostarme en una camilla, me cubrió por completo para que el cuerpo
absorba todas las propiedades minerales. Otro cuarto de hora y
finalizaba la sesión, completamente renovada y con una plácida
sensación de bienestar.
El spa de Yita Luego de la merienda, Rodolfo nos acompañó al Spa de
Yita Palén que nos recibe con Lorena, su ayudante y cosmetóloga. En
este pequeño pero confortable rincón del hotel, nada escapa a la
búsqueda de la armonía corporal y espiritual, fiel reflejo de la
personalidad de Yita. Técnica superior en termalismo y bioterapeuta,
Yita define su terapia como holística, porque “no queda en lo físico,
sino que se trabaja desde lo interior”. En el spa natural el objetivo
es mejorar la calidad de vida, a través de las aguas termales y de
programas integrales de nutrición, estética, salud y control
antiestrés. Junto a su equipo, que además de Lorena lo integran Jorge,
esposo de Yita y el prof. de Educación Física José Fernández, ofrecen a
los huéspedes del hotel y a los visitantes distintas propuestas para
relajarse y embellecerse. Entre las técnicas más novedosas se
encuentran aquellas basadas en vinoterapia, con un baño de inmersión en
pétalos de rosa y cabernet sauvignon.
Nos tentó la idea de someternos a una sesión de relajación
tailandesa y de seguir conversando con Yita sobre los métodos
ancestrales de las culturas aborígenes y orientales, pero debíamos
volver a Salta. Anochecía cuando salimos del Hotel de Termas. El parque
y toda la fachada iluminada hacían resplandecer el edificio como en sus
mejores años. Y los nuevos tiempos del Hotel Termas son más que
prometedores.
Para tener en cuenta Cómo llegar: para llegar a Rosario de la Frontera
desde la capital tucumana deben recorrerse 149.5km. Hay que salir por
la ruta provincial 338 y después tomar la nacional 157, desviar en el
empalme de la 38 y luego tomar la nacional 9, hasta el camino
provincial 25 y finalmente la nacional 34. Sugerencia: Si bien el hotel
todavía está en refacción, es muy accesible y cuenta con excelente
atención. Es ideal para ir en familia, tomarse unos días y recuperarse
del estrés.
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